La importancia de cuidar del cuidador

Todos conocemos la figura del cuidador, que por su entrega y dedicación merece el mayor de los respetos en nuestra sociedad. Estas personas son aquellas que se dedican al cuidado de las personas mayores, personas dependientes o con movilidad reducida, tanto a nivel profesional como en el ámbito familiar, cuyo cuidado es bastante importante. Su labor, como podemos imaginar, no es fácil, y por ello, se debe prestar atención a las medidas a tomar para promover el cuidado del cuidador y la importancia que estos tienen, ya que aseguran la calidad de vida de quienes más apoyo necesitan.

 

La entrega que los cuidadores tienen muchas veces los lleva a caer en ciertas  situaciones de riesgo, como por ejemplo, el descuidar su alimentación, el dejar de practicar ejercicio, tomar decisiones que puedan jugar en contra de su estado de bienestar o asumir cargas o tareas excesivas. Otro de los posibles riesgos que tiene el cuidador en el desarrollo de su profesión es el descuidar su vida familiar o restar importancia a sus propios problemas de salud, en detrimento del bienestar de los demás. Es por ello tan importante comprender y tomar una actitud activa ante el autocuidado. El cuidador debe saber que el mayor apoyo que tiene la persona dependiente es justamente el suyo, y por ello debe estar bien. Saber delegar algunas responsabilidades es también importante, como lo puede ser el asumir las limitaciones para evitar futuras frustraciones o errores que puedan tener perjuicios en el

paciente o en uno mismo.

 

El cuidador, a lo largo del tiempo, va asumiendo una gran carga, tanto física como psíquica. Es decir, se hace responsable de la vida del afectado, se ocupa de sus visitas al médico, de sus cuidados, de su higiene, medicación, etc. y todo ello lo lleva a ir perdiendo poco a poco su independencia. Tiene menos tiempo libre para el ocio y deja de lado sus círculos sociales muchas veces, factores que a la larga deterioran su proyecto de vida. Por ello, se presenta lo que se conoce como el "síndrome del cuidador", algo que debemos evitar. Los síntomas del síndrome son el agotamiento mental y físico, la ansiedad y depresión, algunos trastornos del sueño, conductas abusivas de alcohol o tabaco, cambios de humor, problemas laborales, menor capacidad de atención y memoria, etc.

 

Es importante saber que este cuidado implica aceptar la ayuda disponible que se tenga, en todos los niveles, para aumentar nuestro cuidado. Ejemplo de ello es el uso de maquinaria específica para el cuidado, como por ejemplo, el uso de camas articuladas eléctricas, excelentes para los enfermos y ancianos o las camas hospitalarias. Estas

camas, además de asegurar el descanso correcto de la persona dependiente, son un elemento fundamental para personas con limitaciones de movimiento y facilitan enormemente el trabajo del cuidador. Gracias a sus funciones, el paciente o familiar dependiente puede, por ejemplo, ser alimentado con mayor facilidad o ser lavado

por su cuidador sin necesidad de realizar un esfuerzo ninguno de los dos. La variedad de camas que actualmente existe en el mercado invita a revisar cuál sería la más adecuada teniendo en cuenta las particularidades de cada caso.

 

Otro elemento importante en el cuidado de personas dependientes son las grúas de traslado, herramienta imprescindible de todo cuidador. Con ellas se hace más fácil levantar a una persona de la cama, evitando así molestias en la espalda o las articulaciones del cuidador. También sirven para ayudar a las personas a levantarse

del WC o del suelo, incluso. Es un elemento funcional que facilita el traslado y movilización del paciente, incluso si este lo ha de realizar un único cuidador ya que su funcionamiento es bastante seguro y digno para el paciente.

 

Las grúas suelen ser de fácil maniobra y, al existir en muchas variedades, se adaptan a la atención en el domicilio o en instituciones especiales. Además de las antes indicadas, enumeramos a continuación las principales medidas a tener en cuenta para el

cuidado del cuidador:

 

- Tomar conciencia de que para cuidar es necesario cuidarse.

- Buscar mucha información sobre las necesidades del paciente e intentar buscar la ayuda externa correcta (tanto en cuanto a maquinaria como a conocimientos clave relacionados a la enfermedad o discapacidad de la persona que se cuida).

- Organizar la vida cotidiana dejando un espacio de tiempo para sí mismo.

- Prestar mucha atención a la salud, sin descuidar la alimentación y el ejercicio.

- Saber pedir ayuda, tanto para ejercer de cuidador como para aprender a manejar sentimientos negativos; en contrapartida, reforzar los sentimientos positivos.

- Identificar a tiempo los síntomas de sobrecarga y estrés. Saber cuáles son las situaciones más estresantes, analizarlas y buscar las soluciones con agilidad.

 

Pero sobre todo, cabe respetarse a uno mismo en todo momento. Para ser un buen cuidador, es importante no perder de vista el valor de uno mismo.

 

Un recurso interesante en la red que puede ser de utilidad: Guía de cuidados

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